Cuidadndo a mis hijos aprendo

Dentro de los temas que más se aborda siempre en las redes sociales, blog, etc. Es el ser cuidador de un niñ@ con diabetes, o bien, cuando tú te cuidas y mantienes por tu cuenta.

Habitualmente, cualquiera de estas situaciones conlleva un nivel de estrés y agotamiento, ya que es algo que no nos da tregua, y además debemos estar atentos a múltiples factores que nos afectan (alimentación, hormonas, estado anímico, ejercicio, etc).

Pero hay un tema que yo me vengo planteando desde que soy madre, y es el ser cuidador, pero tener diabetes también, ¡¡y vaya que si es una responsabilidad bien grande!! O sea, además de preocuparte de que a tús hijos no les pase ni les falte nada, de poder llevarlos a donde corresponda, y acompañarlos en sus actividades, a demás te debes preocupar de tus comidas, dosis de insulina y la cantidad de ejercicio que vas a realizar para llevar a cabo tú día.

Pero a veces me da miedo pensar en: ¿y qué pasa si me da una hipoglicemia y quedo inconsciente? ¿Cómo reaccionarán ellos? ¿Les dejará en shock si me pasa algo? ¿Debería hablarles del tema para que me puedan asistir en caso de ser necesario?

En mi caso mis hijos son pequeños, tienen 3 y 4 años, por lo que no me gusta pensar en llenarles la cabeza de información con cosas relacionadas con la diabetes y mis necesidades o cuidados espaciales. Les explico, pero más bien lo básico, de acuerdo a su edad, por lo que no podría esperar a que ellos me “rescaten” de una situación así, pero la verdad es que a veces se nos puede ir de las manos, nos podemos equivocar en un cálculo y sufrir una hipoglicemia, podemos realizar mayor cantidad de ejercicio físico y sufrir una hipoglicemia, podemos saltarnos una hora de comida, o bien no tener tiempo para almorzar y llegar a una hipoglicemia.

Sé que se podrá pensar que todas estas son variables manejables, pero realmente en las rutinas de papás siempre existe el caos o las cosas que se nos escapan de las manos. Siempre están primero los niños y sus necesidades, por lo que nos puede ocurrir un traspié, y ahí radica el miedo a cometer errores que nos lleven a consecuencias mayores. Ante esto, creo que sólo nos queda tratar de prevenir e intentar controlar lo mejor posible las variables, para calmar los temores y estar seguros al cuidado de otras personas.

Francisca Arce

Viviendo con diabetes hace 20 años