He aquí otra compañera ineludible del diabético. La hiperglicemia consiste en tener mucha azúcar en la sangre, y en este caso se le denomina estar “alto”.

Existen diversos factores que nos pueden llevar a sufrir una hiperglicemia, como, por ejemplo, estar enfermo, con gripe, resfriado, algún virus, etc., también puede influir contar mal los carbohidratos, haber estado más sedentario de lo normal, sufrir algún grado de estrés…

Lo importante para manejar y controlar la situación, es conocer los síntomas y en qué circunstancias pueden presentarse: mucha sed, orinar contantemente, cansancio, dolor estomacal, mal aliento, un sabor extraño en la boca (que sólo las personas con diabetes podríamos reconocer), deseos de vomitar, falta de concentración…

Cuando te encuentras con una hiperglicemia por un período prolongado de tiempo, corres el riesgo de tener cetonas en tu organismo, las cuales se producen porque al estar con una hiperglicemia utilizas como energía las grasas y no la glucosa. Las cetonas se pueden medir por sangre o bien por orina.

En caso de presentar hiperglicemia y cetonas, debes tomar gran cantidad de líquido, no hacer ejercicio y consultar a tu médico tratante cómo proceder, para asegurarte de que las cetonas vayan disminuyendo en tú organismo.

Una vez controlada la situación, es importante conocer qué fue lo que te llevó a presentar esa hiperglicemia, y se debe combinar mejor la actividad realizada, insulina suministrada y los carbohidratos ingeridos.

En relación a lo mencionado anteriormente, ¡comparto una anécdota que me ocurrió, con cetonas incluidas!

Un día por la mañana, como siempre cada 3 días, realicé mi cambio de cánula. Para mi mala suerte, la cánula nueva quedó tapada, pero uno no se percata de eso hasta al menos un par de horas después de realizado el cambio.

Encima de todo ese día tenía muchas cosas que hacer, y no alcanzaba a volver a casa para cambiarme la cánula.

Tuve que aguantar mientras cumplía con todas mis obligaciones, tomando harto líquido eso sí, para ver si me ayudaba en algo…

Luego al ir a buscar a mis hijos al colegio (13:00 hrs aprox.), mi organismo no daba más, estaba altísima, en 480, y tenía cetonas. ¡No podía tolerar mucho más, por lo que terminé vomitando afuera del colegio de mis hijos, y por supuesto que no estaba en condiciones de manejar! Tuve que llamar a mi mamá, para que se fuera al colegio en uber. ¡La tuve que esperar para que ella pudiera manejar a casa, porque yo ya no daba más!

Al llegar a casa, tuve que reposar, inyectarme y cambiar mi cánula para esperar un poco y volver a actuar como un ser humano nuevamente jajaja

FranGlucosada

20 años conviviendo con DT1